El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, ubicado en la comarca aragonesa de Sobrarbe, está horadado por montañas con más de 3 000 m de altitud que se levantan imperiosas entre bosques de abetos y hayas, saltos de agua y cascadas esculpidas por el río Arazas. Sus elevadísimas paredes verticales, como el Tozal de Gallinero o la mole de Mondarruego, constituyen un lugar predilecto para la escalada, mientras que sus senderos son una excelente oportunidad para descubrir la gran biodiversidad de la zona.
Un macizo central de montañas y cuatro valles forman este increíble espacio natural de extensa historia. Uno de los lugares más emblemáticos es la Brecha de Rolando, una puerta natural de casi 3.000 metros de altura que abre sus puertas a los Pirineos franceses. Glaciares, cascadas, bosques de abetos y desiertos componen su paisaje.
Néouvielle es otra de las joyas naturales de los Pirineos. Esta reserva natural está dominada por elevadas cumbres de granito, a cuyos pies se extienden numerosos lagos, bosques de abetos y enormes pinos, donde se pueden avistar rebecos, buitres o quebrantahuesos.
Los amantes del turismo rural pueden acercarse desde cualquiera de los apartamentos en los Pirineos hasta el pueblo oscense de Aínsa, para recorrer sus calles empedradas y ver su castillo o su iglesia románica, o hasta Alquézar, recorrido por estrechas callejuelas decoradas con arcadas y bonitos monumentos, como su colegiata. Tampoco hay que dejar de visitar Gavarnie, que destaca por sus imponentes paisajes de montaña y grandes precipicios, o hasta Lourdes, donde se encuentra el popular santuario que guarda la virgen del mismo nombre.
Cauterets-pont d’Espagne se encuentra a pocos kilómetros de Lourdes, en la región de Midi-Pyrenees, y constituye la puerta de entrada al Parque Nacional de los Pirineos. Es uno de los paisajes de alta montaña más impresionantes, horadado por imponentes cumbres, preciosas cascadas, manantiales termales y ríos hasta los que se puede llegar haciendo senderismo.