Hablar de Navarra es probablemente hablar de una de las joyas más valiosas pero menos conocidas de la Península Ibérica. Localizada en una región geográfica envidiable, cuenta con una enorme diversidad de paisajes concentrados en un espacio reducido, lo que la hacen idónea para una escapada rural. Desde las desérticas Bardenas Reales hasta la selva de Irati, la región es sin duda un lugar que no deja indiferente al viajero y no hay mejor forma de conocerlo que pasar unos días en una de las casas rurales o bungalows de la región.
Estuvimos dos parejas mayores una semana en julio en el apartamento 1 que es muy espacioso, cómodo y con todos los enseres domésticos que se necesitan, pasando unos días maravillosos, tranquilos y frescos en Iraitzoz, en cuya posada - dicho sea de paso - se come estupendamente bien. El anfitrión del piso es muy amable, servicial y se comunica con uno de inmediato. Estuvimos muy contentos paseando por la zona y pensando en repetir en un futuro.