Este pueblo alicantino emerge en la comarca del Medio Vinalopó. Sus minas y canteras de mármol son lo más conocido pero aquí también podrás disfrutar de la naturaleza recorriendo sus senderos. Los apartamentos de La Romana están custodiados por montañas y desde sus ventanas se ven almendros, olivares y viñedos que invitan al paseo y al enoturismo. Resulta curioso descubrir que algunos de los habitantes del municipio han equipado algunas cuevas y que las usan como refugio personal. Su topónimo viene del árabe, en concreto de la palabra al rumaná, que significa lugar donde se pesan mercancías. El lugar formó parte de Novelda durante siglos, hasta que en 1928 se independizó.
Un deleite para el paladar
Los ingredientes más básicos de su gastronomía son el aceite de oliva, las setas, el conejo y el laurel. Cuando te alojes en las casas rurales de La Romana tendrás que probar al menos tres platos: el gazpacho manchego, la gachimba, y, por supuesto, el arroz con conejo y caracoles, aunque pedir paella o un arroz caldoso también es una buena decisión. Los restaurantes del centro histórico son el mejor lugar para probar estas especialidades.
Para un viaje gastronómico no puede haber mejor acompañante que el enoturismo. Una de las actividades más importantes del pueblo es la producción de caldos, que cuentan con la Denominación de Origen Uva de Mesa Embolsada Vinalopó. Se trata de una técnica, la embolsada, que solamente emplean otras siete ciudades en el mundo. Aquí se cultivan las variedades de aledo e italia. En su entorno de viñedos aparecen varias bodegas que ofrecen exquisitas catas de vinos. Otra opción, a 40min, es hacer el recorrido en el winebus por la ruta del Vino de Alicante, que incluye museos y degustaciones.
Arte y cultura
Construida sobre un cementerio antiguo, la plaza Gómez Navarro es el primer lugar que aparece al visitar el centro. Ahí se encuentran el ayuntamiento y el Calvario, un monumento bordeado por pilares de piedra caliza. Sobre la copa se eleva una cruz, mostrando en la estructura de las columnas escenas del Vía Crucis dibujadas sobre azulejos. El lavadero, construido a inicios del siglo XIX, es uno de los edificios más representativos del pueblo.
El emblema espiritual local es la iglesia de San Pedro, un edificio que tiene en su fachada una torre cuadrada. Para sus habitantes, las campanas tienen una emotiva simbología, siendo las pregoneras de la alegría y la fiesta, pero también del pesar. La Noria, ubicada en el parque que recibe el mismo nombre, es un artilugio que, al igual que el matadero vetusto, forman parte del legado artístico.
Explora los senderos de la Sierra
La cercana Sierra del Reclot encantará a los amantes del senderismo, que caminarán por barrancos, pendientes y una vegetación diversa en que asoma el pico Algalejo. Además de las vistas panorámicas de la naturaleza, en el área se encuentran dos caminos. El primero conduce hacia la ladera de donde se extrae el mármol rojo; el segundo, hacia la cueva de Pepín, una gruta restaurada y abierta al público alrededor de la cual deambulan animales autóctonos. Camino a Salinas, la Romaneta merece una parada.
La pequeña aldea vecina tiene pálidas fachadas en tonos cremas que se pierden ante la majestuosidad serrana. Más tarde, nada mejor que entrar en las aguas termales de un spa creado en el corazón de una masía del siglo XIX. Con clara influencia morisca, se trata de una edificación en que asoman tragaluces y detalles de mármol. Más allá de ser una experiencia relajante, es una excelente oportunidad para indagar en la ocupación de los musulmanes en el siglo XVII y su conversión forzada al cristianismo por temor a las represalias de los Reyes Católicos.
Mercados y fiestas patronales
Las fiestas patronales en honor de los sagrados corazones de Jesús y María son una experiencia de interés cultural que vivirán aquellos que viajen al destino durante la tercera semana de agosto. En la primera quincena de junio se celebra el mercado Medieval andalusí en Moraira, a poco más de una hora del pueblo, que dará un toque de fantasía y juego a tu viaje. Otra fiesta ambientada en el medievo se realiza en la Teulada en agosto.
Preguntas frecuentes
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¿Cuál es el mejor momento para viajar a La Romana?
Julio y Junio son los meses que menos llueve en La Romana. Siendo 31 °C la temperatura máxima de media en La Romana y 7 °C la mínima.